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El
Cultivo.
Las
flores de las plantas del café ( cafetos ) son pequeñas, blancas
y olorosas, reunidas en grupos en las axilas de las hojas. Los frutos
son de la medida y del color de una cereza y están formados por
dos granos de café envueltos en una membrana.
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La
Recolección.
La
recolección de los granos de café es un proceso largo y minucioso.
Primero han de madurar las cerezas hasta que alcancen un color rojizo.
Los recolectores repasan los cafetos y recolectan una a una las
cerezas maduras. Así el proceso se alarga hasta que todos los frutos
maduran completamente.
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El
Tratamiento.
Cuando
la recolección se ha realizado de forma selectiva, es decir, solamente
las cerezas maduras, los granos se tratan por un laborioso método
de limpieza a base de agua. Durante este proceso se separa la pulpa
y se selecionan los granos. Posteriormente se extienden para su
secado y se realiza la criba de los granos de superior calidad.
Existe también el denominado método seco, si bien el método húmedo
es el que logra los cafés más apreciados.
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El
tueste.
Los
granos son sometidos a un proceso de tueste durante el cual pierden
peso y se desarrolla el aroma y el gusto típico del café. Cada clase
de grano tiene un tiempo y tipo de tostado óptimos, cuyas variaciones
alteran el sabor final.
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Podemos
distinguir tres tostados distintos:
· Ligero: de delicado sabor.
· Medio: de sabor fuerte.
· Completo: elimina la acidez y confiere un sabor amargo.
El tostado de los distintos cafés debe, necesariamente, hacerse
por separado, siguiendo un proceso de tostado diferenciado, pues
como hemos dicho, cada café tiene su punto de tueste óptimo.
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